Al crecer los enemigos dejan de ser personas ajenas para convertirse en lo que hay en el espejo cuando nos paramos frente a el. Fragmentodejado 666 , Putomisfit
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El azul es muy frío… es helado, pero cuando ama o se enreda es tan tibio que llega a ser cálido. 1Cronopioazul Putomisfit
reflejo en el agua.

Estoy desfragmentada y mojada, unas tijeras empapadas de gasolina me rasgaron, dejaron al descubierto mi vulgar transparencia.

 Consternada en la niebla  de la mortandad  corro al vacío, corro, corro y sigo corriendo, cuando menos; ya estoy incinerándome. Ardo en mis últimas brasas.
 El viento me lleva hecha cenizas  o eso creo. Logro vislumbrar que mi transporte es el frio soplo de la mortífera oscuridad,  me precipita hacía el espejo de los  entes  taciturnos. Allí Logro verme; mi reflejo da cáncer, da sida, da ántrax, da abola, envenena, acuchilla y   profana él alma.  Con los ojos fijos una sombra se desprende de mí, me señala y estruja, me hiere. Estupefacta le veo fijamente se derriten mis ojos, no soportan más aquel ominoso reflejo, resuelvo  marcharme ofuscada al bar más cercano.

(La coherencia me abandono en algún lado y tengo estas intensas no intenciones de ir tras ella.)
eh perdido el alma.


 Me hallo nauseabunda y ciega, sin remedio me desplomo y regurgito sobre mí.
 Jugos negros y putrefactos me congelan el corazón, se extienden por todo el suelo, por el cielo y alrededor.
 Me sobrevienen arcadas;  la primera arcada me cuesta expulsar  la desesperación, me ahogo (me ahoga)  tras ella la segunda arcada (soledad)  me cuesta respirar, la  tercera arcada  (amargura), la cuarta arcada (autoestima suicidado), la quinta arcada (desamor), la sexta arcada (desdén) me asfixio, la séptima arcada (miseria),  la octava arcada (derrota) ya no respiro, la novena arcada (sueños cercenados), la novena arcada un hilo de oxigeno …  la décima arcada verborrea (todo lo que no dije). 
Todos los demonios se materializaron en una penumbra esta  ha puesto su puñal en mi  yugular; sangro y sangro, me desbordo soy un torrente rojo y ardiente.

La composición de la sangre se ha confundido en  la clorofila de las flores.
 Por razones incomprensibles  yacen flores moribundas de todas partes, en un parpadeo se han hecho invasoras.  Se vuelven  esplendidas,  sus  colores no tienen nombre, son inefables.
 Llevan la esencia de un ser enajenado, llevan a un ser encadenado; crecen una a una (siempre creciendo una más hermosa y cabreada que la otra) marcando un camino, se dirigen al umbral del sosiego.
mora en ellas el deseo de la serenidad.

Pero soy maleza y pudro de raíz a las flores sin nombre, las hago mundanas y  con nombres similares ;  claveles, tulipanes, carmines, violetas, rosas…. Con su marchitar resurjo  en mi verdadero yo;  de piel verde-azul abatido ligeramente amoratado, ojos trasparentes, cabellos de color aguamarina raído, extremidades largas y demacradas, de corazón taciturno, miserable e inodoro. 
La naturaleza siente tanta pena por mí. Sin desearlo logro brotar pena y esperanza en ella hacía mí.

Soy etérea con la tierra, mis pies son raíces, un viejo árbol me acuna en su sombra. Estoy sedienta, lo abandono y me aproximo a la vida. Descubro que el agua me quema, el sol me hiela y la luna me convierte en piedra. Así es una vez más soy imperfecta (¡defectuosa -desastrosa!).

Las ninfas se han acercado solo para echarse a reír, mi penuria las alimenta, las excita. Follan entonces las unas con las otras.
Vuelvo al árbol, me quedo desganada bajo él, ya no me acuna, le forzó una sonrisa, refunfuña y  con desdén me regala sombra.  Me tumbo a su lado, abrazo a mis rodillas, poso mi cabeza sobre ellas y mitigo en mis profundidades  (me hallo deshabitada) estoy tan vacía.

En mi desespero Intento vislumbrar la transparencia de cada ser, pero es imposible, no se puede. Han muerto y renacido tantas veces que incluso ni ellos mismo saben qué son, qué fueron y qué serán.  Están ahuecados, son perseguidos por sombras físicas y fantasmas impalpables, el reflejo  les ha azotado hasta extinguirles.  

Olvido todo.

Me tumbo en la tierra, me siento hojita. Con paciencia espero a qué el burdo  viento me arranqué pronto de allí, Sea el quien decida si me quemo, me congelo o me petrifico.  Me abate la nada, no entiendo  la nada, me siento la nada. ¡SOY NADA!

No hay manera de arreglar los rotos, ni de unir los pedazos. Quebrada estoy y quebrada me quedo.  


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Amor y blasfemias <3
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Espantapájaros 8.

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una  manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en  todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W.C.  ¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!
Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.
¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?
El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación.
Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son
de una petulancia… de un de una falta de tacto…
Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico.
Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de con temporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, coda una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una  ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra,  proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquella desea que me acueste con  todas las mujeres de la ciudad, esta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abuse de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junta con las gallinas.
Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto mas insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda

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i love so much harold and moude
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1993 /
xcakyo:

Sooolo un niño soy… (8)
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psychoswine:

Great ambitions - great success, great succes - great failure.
lineart (traditional) version
THEME.